20 de mayo de 2015,
hora del almuerzo antes de clase
con mucha curiosidad preguntaron
sobre la tierra amazónica, mi nación.
Tomamos asiento al lado del balcón,
y de mi boca respuestas salían
y de las suyas más y más interrogantes surgían.
Así continuamos…
Alagado por su curiosidad,
aquella que los llevaba a indagar más;
sin embargo, sólo un minuto bastó,
cambiaron el tema para hablar de su región.
Sus caras ahora con un tono lúgubre,
Miradas al piso y cejas fruncidas:
“En nuestro país no hay vida,
estamos en guerra,
ciudades desoladas, todo desértico,
cientos de casas sin habitar
y en las habitadas, un pueblo invadido de miedo;
pues en cualquier momento una bomba puede estallar”.
Abundante petróleo en la región,
maldito petróleo, tan importante en el sistema
que opaca la relevancia de las vidas humanas.
Maldito petróleo, si maldito.
Por: Nicolas Murillo R.
